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Lo “Apostólico” es  importante para ordenar la Iglesia. Lo “Profético” es importante para el fluir del Espíritu en la Iglesia.

Lo “Profético” de Dios nos ayuda para saber lo que debemos hacer para mantenernos en el fluir del Espíritu.

Con claridad podemos ver que el Gobierno de la Iglesia está entrando en el “Orden Divino” (Apóstoles y Profetas establecen el fundamento que es Cristo la piedra principal).

Las fortalezas satánicas van a caer cuando el ministerio cristiano tome la dirección correcta.  La iglesia  debe realinearse y reordenarse apostólicamente.

El Cuerpo de Cristo debe volver a caminar por la senda trazada por la Palabra. I Corintios 12:28 dice que: “a unos puso Dios en la Iglesia, primeramente apóstoles, segundo, los profetas, tercero, los maestros, después…” El orden divino debe levantarse de nuevo, sólo así veremos el cambio y los milagros en la Iglesia (Evangelismo poderoso será desatado).

Este orden que Dios ha establecido nada tiene que ver con jerarquías de mando, sino de funcionalidad con el propósito de definir y establecer el diseño divino para la Iglesia.

Hoy en día, con los avances en la intercesión estratégica, los guerreros de oración están en contacto íntimo con Dios, ahora, debemos unirlos al gobierno correcto (Apóstoles-Profetas) para llevarlo nación por nación.  El establecimiento de esta verdad del Reino de Dios, hará que se venga abajo el gobierno babilónico.

Profetas y apóstoles deben trabajar juntos, ya que forman un equipo indestructible. En el ámbito espiritual, nosotros debemos  conocer el verdadero Gobierno de Dios para  remover el gobierno territorial maligno establecido.

Los apóstoles son esenciales en esta lucha, pero sus características y unción son diferentes a la de los profetas. Estos últimos también son necesarios en la “Batalla Territorial”:

1-   Los profetas inician el modelo divino porque oyen la Palabra y la proclaman.  Los apóstoles son los que la ejecutan.

2-   El profeta y su unción desatan el espíritu de la Profecía y activan el don de Profecía y el oficio de otros profetas.

3-   El profeta tiene una autoridad especial para “derribar” reinos demoníacos.

4-   El profeta está ungido para “desarraigar” líderes y sistemas religiosos y sus espíritus.

5-   El profeta  es ungido para “destruir” las obras del maligno.

6-   La unción de los profetas destruye lo carnal, lo pecaminoso y lo demoníaco en la Iglesia, estableciendo la santificación y la pureza en la Casa del Señor.

7-   La unción y ministerio del profeta construye o edifica el Cuerpo de Cristo.

8-   La unción y ministerio del profeta, es para plantar en la Casa de Dios a los hijos del Señor.  Esta unción los hará florecer.

9-   La unción de los profetas trae revelación de la Palabra y los propósitos de Dios.

10- La unción de los profetas afirma la identidad de la Iglesia.

11- La unción profética y los dones proféticos son impartidos al Cuerpo de Cristo por la vía de la impartición de los Profetas.

12- La unción profética y los profetas desatan en la Iglesia “la convicción de la confirmación” de lo anunciado antes por el Espíritu.

13- El profeta desata una unción mayor de alabanza y adoración en la Iglesia.

14- El ministerio de los profetas activa los dones de milagros y fe.

15- El ministerio del profeta consuela, exhorta y edifica a la Iglesia.

16- La unción profética, libera dones ministeriales.

17- La unción profética, destruye la oposición satánica.

18- La unción profética, destruye el poder de los falsos profetas y al espíritu de mentira.

19- La prosperidad en el pueblo de Dios es desatada a través de los profetas de Dios.

20- La unción profética trae fortaleza.

21- La unción profética, trae restauración  del trigo (la Palabra), del vino (gozo del Espíritu) y del aceite (la unción y el poder).

22- La unción de los profetas y sus ministerios destruye los montes o reinos satánicos (estructuras).

23- La unción de los  profetas, desata el espíritu de conquista y victoria en la Iglesia.

24- El profeta y su unción libera en el cuerpo de Cristo, la unción de la guerra espiritual estratégica contra Satanás.

Cuando la Iglesia establece el modelo de gobierno bíblico apostólico (Apóstoles y Profetas) lo satánico cae.